Existen dos grandes grupos de propagación: los virus cuya instalación el usuario en un momento dado ejecuta o acepta de forma inadvertida, o los gusanos, con los que el programa malicioso actúa replicándose a través de las redes.
En cualquiera de los dos casos, el sistema operativo infectado comienza a sufrir una serie de comportamientos anómalos o no previstos. Dichos comportamientos son los que dan la traza del problema y tienen que permitir la recuperación del mismo.
Dentro de las contaminaciones más frecuentes por interacción del usuario están las siguientes:
* Mensajes que ejecutan automáticamente programas (como el programa de correo que abre directamente un archivo adjunto).
* Ingeniería social, mensajes como: «Ejecute este programa y gane un premio».
* Entrada de información en discos de otros usuarios infectados.
* Instalación de software que pueda contener uno o varios programas maliciosos.
* Unidades extraíbles de almacenamiento (USB).
lunes, 14 de marzo de 2011
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